Fecha: 02/02/2026
Fuente: Cadena Ser
Acceder a la fuente

El restaurante Guruzu se ha convertido en una de las apuestas más recientes de Fundación EDE para impulsar la inclusión social desde el corazón de Bilbao. El proyecto, integrado en la remodelación de un edificio de más de 5.000 metros cuadrados en el centro de la ciudad, nace con una idea clara: ser mucho más que un espacio gastronómico.

“Queremos que esto no solo sea un sitio donde ir a comer, sino que pasen más cosas”, explica el presidente de la fundación, Jon Mancisidor, durante una entrevista en Hoy por Hoy Bilbao-Bizkaia.

El restaurante abrió sus puertas en octubre y, desde entonces, la acogida ha sido positiva. Según Mancisidor, prácticamente se llena a diario el menú del día, un indicador que refuerza la viabilidad de un modelo que une economía social y actividad empresarial.

Empleo inclusivo con plantilla en inserción

 

Uno de los pilares del proyecto es la creación de oportunidades laborales para personas en procesos de inserción. Guruzu cuenta con un equipo de 14 trabajadores, de los cuales la mitad pertenece a itinerarios sociolaborales.

El objetivo no es solo ofrecer un empleo, sino facilitar el aprendizaje de un oficio y la adquisición de habilidades que permitan acceder al mercado laboral en mejores condiciones.

“Hemos conseguido que el equipo funcione y que una parte de la plantilla se ocupe de que la otra vaya aprendiendo la profesión para tener una vida mejor y digna”, señala Mancisidor. guion4

Además, el proyecto pone el foco en garantizar condiciones laborales adecuadas, tanto en salarios como en horarios, dentro de un sector donde la estabilidad no siempre está asegurada.

Un modelo abierto al barrio

La iniciativa también ha tenido impacto en el entorno más cercano. Mancisidor reconoce que la primera reacción de los vecinos fue de sorpresa al ver el nuevo edificio, pero asegura que la respuesta posterior ha sido muy positiva.

“Es muy bonito ver cómo la gente asoma la cabeza y pregunta qué es esto; esa es la pregunta que queremos que nos hagan cada día”, afirma.

En un día habitual, cerca de la mitad de los comensales proceden del propio barrio, atraídos por un espacio que destaca por su ambiente tranquilo y acogedor.

El reto de que el 20% de los menús sean gratuitos

El proyecto contempla una segunda fase centrada en reforzar su dimensión social. La intención de la fundación es que, de media, el 20% de las personas que acudan al restaurante puedan comer gratis, financiado mediante recursos privados.

La medida no se activará de inmediato. La previsión es ponerla en marcha entre Semana Santa y el verano, una vez se haya ordenado el circuito de acceso en colaboración con organizaciones sociales.
La idea es que determinadas personas en situación de vulnerabilidad puedan acceder a una comida de calidad en un entorno normalizado, evitando cualquier tipo de estigmatización.

Precios alineados con la hostelería para dignificar el empleo

El menú entre semana ronda los 21,50 euros, una cifra similar a la oferta del entorno. Desde la fundación insisten en que no se trata de competencia desleal ni de una propuesta de bajo coste.

Para Mancisidor, la clave está en compatibilizar el carácter comunitario con la dignidad profesional: ofrecer calidad, pagar salarios adecuados y sostener un proyecto estable.

El restaurante también cuenta con un menú de fin de semana de mayor nivel gastronómico, en línea con el funcionamiento de cualquier establecimiento profesional.

Un fondo solidario y nuevas vías de apoyo

Fundación EDE trabaja ya en la creación de un fondo económico que permita financiar los menús gratuitos. La iniciativa estará abierta a donantes privados, tanto corporativos como particulares.

“No nos gusta la idea de que alguien pague el menú de una persona concreta; preferimos un fondo transparente del que rendiremos cuentas”, subraya Mancisidor.

La transparencia, añade, forma parte de la identidad de la organización.

Innovación social con mirada a largo plazo

Guruzu se enmarca dentro de un proyecto más amplio que busca convertir el edificio de la fundación en un referente de innovación social, con viviendas, espacios comunitarios y propuestas orientadas al acompañamiento integral de las personas.

En un contexto que el propio Mancisidor define como “complicado para lo social”, la fundación asegura que seguirá creciendo para responder a nuevas necesidades y aportar soluciones desde la colaboración con instituciones y entidades.

El reto ahora es consolidar un modelo que combina gastronomía, inclusión y desarrollo comunitario, con la aspiración de que la iniciativa pueda servir de referencia para futuros proyectos similares.