En el barrio bilbaíno de Txurdinaga, el programa Etxegoki, impulsado por Fekoor, ofrece 32 apartamentos adaptados y domotizados para que personas con discapacidad puedan desarrollar una vida independiente, lejos del modelo residencial.
Una de las personas que vive en Etxegoki es Nerea Goikoetxea que llegó al recurso tras la pandemia, tras conocer su existencia durante una revisión de dependencia. “La lista de espera era larga y las plazas son escasas. Pensaba que no me iban a llamar, pero después de unos meses me ofrecieron un apartamento”, cuenta Goikoetxea. “Es un apartamento al uso que le han añadido ese tipo de adaptaciones técnicas, pero siempre manteniendo un poco la estética de una casa completamente normalizada. Rehúye de todo lo que tenga pinta de ortopédico, hospitalario y demás, porque no hay que asociar lo uno con lo otro”, reivindica esta vecina.
La responsable financiera de los hoteles Ilunion en Bilbao y Zaragoza da ahora un paso más en su proyecto de vida. Aunque insiste en que Etxegoki no es una residencia y que allí se vive como en cualquier casa normal, deja el recurso tras haber podido comprarse una vivienda pública, gracias a sus ahorros y al apoyo económico de sus padres. Un logro, sin embargo, que no está exento de dificultades porque ahora deberá afrontar el coste de adaptar su nuevo hogar, incorporando sistemas similares a los de Etxegoki, como puertas, luces y persianas domotizadas, cocina y baño adaptados o elementos de apoyo integrados.
Desinstitucionalizarse
Por su parte, el director de Fekoor, Javier Gil, recuerda que ese es precisamente el objetivo del programa: “Acompañar a las personas con discapacidad para que puedan desinstitucionalizarse y vivir en su entorno, dentro de la comunidad, con los apoyos adecuados”.






