Data: 20/04/2026
Iturria : Irekia
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El Departamento de Bienestar, Reto Demográfico y Juventud ha presentado hoy los resultados de la edición 2025 de Aurrera Begira, la encuesta anual sobre las percepciones y expectativas de futuro de la juventud vasca de entre 15 y 29 años. Realizada del 2 al 26 de diciembre de 2025, el estudio ha contado con la participación de 2.727 jóvenes y ofrece una visión global del bienestar juvenil, el empleo, la emancipación y la confianza en el porvenir.

Así, el informe Aurrera Begira 2025 confirma que la juventud vasca mantiene una percepción sólida de su situación personal y consolida la recuperación iniciada tras la pandemia, especialmente en el ámbito del bienestar y de las expectativas laborales. Al mismo tiempo, el estudio vuelve a señalar que la emancipación sigue siendo el principal freno en los proyectos de vida juveniles y que la confianza en el futuro colectivo se resiente en un escenario global de mayor incertidumbre social y económica.

Uno de los principales indicadores del estudio, el Índice de Bienestar Personal, alcanza en 2025 los 73 puntos sobre 100, un punto más que en 2024, cuando se situó en 72. El dato confirma una mejora por tercer año consecutivo y consolida la recuperación progresiva observada desde los descensos registrados tras la crisis sanitaria. La evolución refleja una juventud que valora de forma cada vez más positiva su situación cotidiana en aspectos como la familia, los estudios, la salud o las amistades.

También en el ámbito personal se mantiene una pauta estable: las personas jóvenes valoran mejor su propia situación que la realidad colectiva. En 2024, el Índice de Valoración del Presente alcanzó los 67 puntos sobre 100, dos más que en 2023, tal y como subrayó la comunicación institucional del pasado año. En 2025, ese indicador se sitúa en 65 puntos, de modo que retrocede respecto al repunte anterior, pero se mantiene en el nivel de 2023. Más que un giro brusco, el dato apunta a una estabilización tras la mejora del último ejercicio.

En paralelo, el informe vuelve a mostrar que la juventud valora mejor su situación personal que la realidad colectiva. El Índice de Valoración del Presente se sitúa en 65 puntos sobre 100, frente a los 67 de 2024. La situación personal recibe 73 puntos, mientras que la valoración de Euskadi alcanza 64 y la de la juventud como colectivo, 58. El dato supone una corrección respecto al repunte registrado el año anterior, pero mantiene una pauta estable: las personas jóvenes confían más en su trayectoria personal que en la evolución del entorno compartido.

En el detalle del bienestar, el informe identifica con claridad las principales fortalezas y retos a futuro. La familia y la salud mental son los ámbitos a los que la juventud concede mayor importancia, con 89 puntos en ambos casos. También destacan la salud física, con 87 puntos, y las amistades, los estudios, el dinero y el tiempo libre, todos ellos por encima de los 80. En términos de balance entre importancia y satisfacción, el dinero disponible sigue siendo el principal foco de malestar, con una diferencia negativa de 19 puntos entre la importancia que se le concede (83) y la satisfacción percibida (64). Tras él se sitúan la salud mental, con un decalaje de 15 puntos, y la salud física, el tiempo libre y el trabajo, con diferencias de entre 11 y 12 puntos.

En materia de empleo, la comparación con el año anterior deja un saldo positivo. El riesgo de pérdida o precarización del empleo se mantiene en el 41 %, el mismo nivel que en 2024, lo que sugiere estabilización tras los años más duros de la serie. Más favorable es la evolución de la expectativa de empleo entre la juventud en paro, que sube del 70 % en 2024 al 79 % en 2025, alcanzando su mejor dato del periodo posterior a la pandemia. A ello se suma que la expectativa de empleo encajado se mantiene en el 82 %, igualando el máximo histórico ya registrado el año anterior.

La lectura de estos datos es clara: la juventud percibe hoy un mercado laboral más dinámico y con más oportunidades que en los años inmediatamente posteriores a la pandemia. Ese mayor optimismo también se refleja en la expectativa de emigración forzosa, que baja del 10 % en 2024 al 9 % en 2025 y se mantiene en niveles muy reducidos. Cada vez son más las personas jóvenes que contemplan trabajar en el extranjero como una opción vinculada a la experiencia o al desarrollo profesional, y no como una salida obligada.

Donde el avance sigue siendo paulatino es en la emancipación. La expectativa de emancipación truncada pasa del 44 % en 2024 al 45 % en 2025. Se trata de una subida ligera, pero suficiente para confirmar que el acceso a una vida autónoma continúa siendo el principal cuello de botella para buena parte de la juventud vasca. Ante este escenario, el Gobierno Vasco sigue reforzando varias herramientas de apoyo: el nuevo programa Emantzipa, con ayudas de 300 euros mensuales durante un máximo de 24 meses para jóvenes de 23 a 29 años (tal y como recoge el nuevo decreto) y que en breve abrirá su nueva convocatoria para presentar nuevas solicitudes; Gazteaval, el programa de avales para facilitar la compra de la primera vivienda habitual que ha registrado ya 212 solicitudes desde su activación; y la reforma de Gaztelagun, que ha ampliado umbrales de alquiler y personas beneficiarias en zonas tensionadas.

Ese mismo marco condiciona otros proyectos de vida. El Índice de Maternidad y Paternidad Postergada se sitúa en el 31 %, un punto por debajo del 32 % registrado en 2024. El dato sigue siendo elevado, pero introduce una evolución algo más favorable que la del año anterior. Al mismo tiempo, el deseo de tener hijos e hijas en el futuro alcanza al 74 % de la juventud, el porcentaje más alto desde 2018, y la edad ideal para tener el primer hijo o hija se mantiene en 30,2 años.

La principal variación a la baja del informe aparece en el Índice de Confianza en el Futuro, que desciende de 56 puntos en 2024 a 53 en 2025. El retroceso no responde tanto a una pérdida de confianza en la evolución personal como a una mirada más prudente sobre la situación futura de Euskadi y de la juventud como colectivo. En un año marcado internacionalmente por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el recrudecimiento de las tensiones comerciales, la persistencia de la guerra en Ucrania y la inestabilidad en Oriente Próximo, el informe refleja también el impacto de ese contexto global sobre la percepción del futuro compartido.

La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, ha subrayado que “Aurrera Begira es una herramienta imprescindible para escuchar de manera directa a la juventud vasca” y ha señalado que sus percepciones y aspiraciones deben seguir guiando la acción pública. En la misma línea, el director de Juventud y Emancipación, Adrián López Sarachaga, ha destacado que la evolución del informe exige responder con políticas “realistas, útiles y basadas en datos”, especialmente en un contexto socioeconómico cambiante.