Data: 17/02/2026
Iturria : Irekia
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La directora de Emakunde, Miren Elgarresta, ha presentado hoy el informe Mujeres mayores que viven solas en la Comunidad Autónoma de Euskadi: ¿permiso social concedido?’ en la oficina de información para personas mayores BIZAN-INFO de Vitoria-Gasteiz, junto a la pareja investigadora formada por Iratxe Herrero y Carlos Díaz de Argandoña, y el concejal-delegado del Departamento de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Gasteiz, Lucho Royero. En la presentación han estado también presentes mujeres mayores asiduas de los centros Bizan que han participado en el estudio.

Este estudio, resultado de la beca que concede Emakunde a trabajos de investigación en Igualdad de Mujeres y Hombres, busca conocer qué aspectos socioculturales pueden condicionar negativamente el modo en que las mujeres mayores que viven solas afrontan esta experiencia, para establecer las medidas oportunas que reduzcan su vulnerabilidad y garantizar su calidad de vida. Y llega, entre otras, a la conclusión de que vivir sola no equivale obligatoriamente a sentirse sola como se desprende de la imagen estereotipada que la sociedad tiene de las mujeres mayores.

Tal y como ha señalado la directora de Emakunde, “para muchas mujeres mayores, vivir solas es un aprendizaje, una oportunidad, una etapa de crecimiento personal; es una experiencia que, aunque incluye momentos de tristeza o de soledad —como cualquier otra etapa de la vida—, se valora mayoritariamente de forma positiva, tanto entre quienes han llegado a ella por una circunstancia sobrevenida como entre quienes la han elegido libremente”.

Por su parte, el concejal de Políticas Sociales, Lucho Royero, ha señalado que la red de centros BIZAN de Vitoria-Gasteiz “tiene como uno de sus ejes transversales paliar la soledad y facilitar las relaciones, el aprendizaje y la participación de las personas mayores. Creemos que hay que resignificar, comprender y aprender a convivir con la soledad desde una mirada más humana, acompañada y positiva”.

Son más mujeres

La realidad de la que parte el estudio es que del total de las personas que viven solas en la CAE, el 32,5% son mujeres de 65 y más años, y la mayoría de ellas, un 75,4%, son viudas. Así, en la etapa vital de la vejez, resulta más probable vivir sola siendo mujer que siendo hombre, si bien influye el género en la percepción social de las personas mayores que viven solas.

De hecho, el estudio aprecia que la imagen de las mujeres mayores que viven solas tiene un componente negativo asociado a su condición de mujer y a la edad, y se extrapola que viven esta situación con tristeza, generando un nuevo estereotipo negativo sobre ellas.

Como reflexión, el trabajo advierte de que, a pesar de los logros en materia de igualdad de mujeres y hombres, en lo que se refiere a la libertad de optar por este estilo de vida, cuando la protagonista es una mujer mayor queda supeditada a una especie de permiso social para elegir su estilo de vida y el modo de afrontarla que condiciona su calidad de vida y puede incrementar su vulnerabilidad. Sin embargo, aun con estos obstáculos sociales, se constata a lo largo de la investigación que vivir sola es una oportunidad para el crecimiento personal y la contribución social, valorada mayoritariamente por las protagonistas de esta experiencia vital en términos positivos.

El equipo investigador apunta dos retos que deben asumirse desde las políticas públicas como son el reconocimiento del papel pionero de muchas mujeres que optaron por la soledad como opción de vida cuando eran jóvenes y posibilitar el derecho de las mujeres mayores a vivir solas hoy en día.

Equipo investigador

La socióloga y gerontóloga, Iratxe Herrero Zarate, ha coordinado la investigación que también ha contado con la participación de Carlos Díaz de Argandoña Fernández politólogo, agente de igualdad y formador. Ambos colaboran desde hace más de dos décadas impartiendo conferencias y cursos. En la actualidad codirigen el gabinete de investigación social y-logika.