Sin olores y sin el fastidioso ruido de los motores. Y despacito, a dos nudos -unos cuatro kilómetros por hora- para poder compartir pensamientos en voz alta amontonados en las miradas a babor y estribor de la decena de personas con movilidad reducida que ha completado el primer paseo por la Ría totalmente accesible. Lo han hecho en el ‘Bilbao River’, un catamarán eléctrico -con placas solares en el techo- y los gestos y las palabras de la decena de personas con movilidad reducida que han tomado parte en esta experiencia han delatado el estado de ánimo.
Serafín Iglesias, presidente de Fekoor -la federación vizcaina que agrupa a este colectivo- ha resumido con un categórico y sincero testimonio su experiencia a bordo: “Para los que no habíamos hecho nunca un paseo por la ría es una experiencia maravillosa”. Una frase que, más allá de su valor personal, revela también la necesidad de hacer reales las iniciativas de ocio inclusivo. “Somos un colectivo que generamos muchas actividades” y con ‘deudas’ que saldar.
“Que estos viajes se repitan”
Iñaki Azkarraga, patrón de la embarcación, se mostraba también satisfecho con la travesía. Una hora. Primero hasta la altura del ayuntamiento, donde ha hecho ciaboga para ir hasta San Mamés y vuelta al punto de partida, en el pantalán próximo al Museo Guggenheim. Y entre un lugar y otro, la transformación de Bilbao vista desde otro punto de vista. La Torre Iberdrola, el Guggenheim, Olabeaga, Zorrotzaurre… “Un paseo muy bonito”, coincidían las personas consultadas al descender del catamarán.
Ahí entran las instituciones públicas y las empresas privadas, a quienes también han querido lanzar un mensaje. Aitor Esturo, técnico de accesibilidad de Fekoor, explicaba que iniciativas de este tipo se deberían extender a fin de “demostrar que la movilidad tiene que ser inclusiva, además de sostenible. Apostamos, exigimos y animamos a que las instituciones pongan las facilidades para que estos viajes se repiten”, expresaba.
Una de ellas, Arantza Uliarte, de Begisare, que ha completado la travesía con Rosa Villa. “A veces se nos olvida que los espacios tienen que ser accesibles para todas las personas. Lo vamos integrando en espacios públicos pero el ocio es muy necesario y tiene que estar pensado para todas las personas”, subrayaba.
“No queremos privilegios”
Otra de las voces presentes en el catamarán ha sido la de Marce Fernández, representante de los enfermos neuromusculares de Bizkaia (BENE), quien invitaba a la ciudadanía a practicar la empatía y ponerse en la piel de las personas con movilidad reducida. “No queremos privilegios, pero queremos tener los mismos derechos que todo el mundo y poder dar un paseo en barco”, manifestaba. Alguna de las personas participantes en esta actividad ya habían hecho una travesía similar en Tenerife, pero como decía Fernández, “lo interesante es tener la experiencia en la ría, que es lo nuestro”.
De hecho, una de las consultas que más se repite en la veintena de colectivos que componen Fekoor tiene que ver, precisamente, con las posibilidades de ocio inclusivo que ofrece Bilbao en particular y Bizkaia en general. Por eso, como explicaba el presidente de BENE, “lo importante es lo que puedes recomendar” cuando una persona con movilidad reducida quiere saber qué puede hacer cuando visita la villa. Una idea que también ha exteriorizado Serafín Iglesias como máximo responsable de Fekoor.
Ofertas de ocio inclusivo
Llevan tiempo trabajando para hacer realidad este sueño de surcar la Ría. “A ver si sirve como precedente y puede establecerse en el futuro para que cualquier persona pueda dar un paseo por la ría y ver Bilbao de otro manera. Y que quede establecido para vizcainos, vascos o cualquier persona que venga de fuera y así pueda visitar la ría en barco como lo hace cualquier persona”, zanjaba.
Han hablado y trasladado propuestas a unos y otros. Ahora, Fundación laCaixa ha recogido el guante y ha colaborado en esta iniciativa que este martes 22 de septiembre volverá a repetirse como uno más de los actos programados dentro de la Semana de la Movilidad. Ana Garibi ponía voz a esta contribución para dar visibilidad al colectivo de personas con movilidad reducida y en favor de la inclusión. “La verdad es que está resultando excepcional”, relataba una vez en tierra, después de este viaje ejemplarizante, de esos que dejan huella en la treintena de personas -acompañantes incluidos- que lo han disfrutado y que han vuelto a poner de manifiesto el verdadero significado de las palabras ocio inclusivo.






