“Tener un empleo ya no garantiza la inclusión social“. Cáritas ha alertado de las situaciones que, con cada vez más frecuencia, se dan en Vitoria-Gasteiz. La organización diocesana ha alertado de una “situación trágica”, con mucha gente viviendo en malas condiciones. “Tenemos que dar la voz que ellos no pueden llevar”.
La pobreza ha aumentado en Euskadi y en Vitoria-Gasteiz en los últimos años, y con varias razones.”Hay gente viviendo en coches, en lonjas, hacinados en habitaciones… estamos trabajando con ellos y siguen su proceso. Pero no tenemos recursos para ello”, insisten desde Cáritas.
Así, han puesto varios ejemplos de personas a las que tienen en Cáritas, pero que no llegan a darles unas condiciones mínimas por no tener capacidad para ello: “Estamos atendiendo a personas que viven en Urssa y aprende español, pero luego no tiene 4 metros cuadrados para él”. Desde Cáritas apelan a los servicios sociales, e insisten: “El problema no está en nuestra mano”.
Cáritas también pone la letra pequeña en el empleo y en los datos históricos: “Pese a que nos digan que hay trabajo, los empleos son muy precarios. Muchas personas cobran sueldos muy bajos, o están jornadas parciales. Las personas querrían trabajar más tiempo del que trabajan”. A ello se suma el mercado negro, especialmente en personas irregulares.
Estos bajos salarios crean un gran problema: “Incluso teniendo empleo, muchos no llegan a acceder a una vivienda digna“. Y quienes tienen una vivienda, se quedan sin apenas ingresos para otros gastos habituales como la alimentación. “Si destinas 800-900€ a vivienda y tu gasto en alimentación ha aumentado un 30-40%, ¿qué te queda?”
Cáritas atendió el pasado año a 3.908 hogares, el 68% personas extranjeras. Cada año atienden a personas nuevas, aunque algunos itinerarios se prolongan demasiado. Cáritas también tiene algunas viviendas de acogida temporal. El problema es que a día de hoy es casi imposible salir al mercado de vivienda libre: “Es difícil salir al mercado”, por lo que muchas personas no tienen otra opción que dormir en la calle, en lonjas o hacinados en viviendas o habitaciones.
Cáritas también ha alertado de la “feminizacion de la vulnerabilidad, especialmente gente que se dedica a los cuidados en condiciones muy precarias”.
La vivienda es el problema
La realidad detectada por Cáritas durante 2025 vuelve a situar la vivienda como uno de los principales factores de exclusión y preocupación social. En los despachos de intervención se ofrecieron 577 apoyos económicos directos destinados principalmente a cubrir necesidades básicas vinculadas a alimentación, ropa y vivienda.
Además, 10 familias, que agrupan a un total de 28 personas, participaron en el programa de acompañamiento habitacional impulsado por Cáritas Diocesana de Vitoria.
Junto a ello, Cáritas constata también el crecimiento de situaciones de precariedad entre la población joven, especialmente vinculadas a la imposibilidad de emancipación, los bajos salarios y la dificultad para construir proyectos de vida autónomos y estables.






